Retorica
Retorica En orden, pues, a la seguridad, es necesario poder establecer teóricamente todas estas cosas; pero no es menos necesario tener 20conocimiento de la legislación, ya que en las leyes estriba la salvaguardia de la ciudad.[94] Por lo tanto, se hace imprescindible saber cuántas son las formas de gobierno y qué conviene a cada una de ellas y bajo qué condiciones —ya sean propias de la forma misma de gobierno, ya sean contrarias a ellas— resulta natural que se corrompan. Y digo condiciones propias, porque, en efecto, exceptuando la forma mejor de gobierno, todas las demás, 25si se relajan o si se ponen demasiado en tensión, terminan por corromperse, como, por ejemplo, <ocurre> con la democracia, que no sólo, si se relaja, llega a hacerse tan débil que al fin se transforma en oligarquía, sino igualmente si se la presiona excesivamente: es lo mismo que la forma aguileña o achatada <de la nariz>, que no sólo, si se la atempera, llega a un justo medio, sino que, al revés también, si se la encorva o se la achata 30excesivamente termina en tal estado que ya ni parece ser una nariz.[95] Con todo, en lo que atañe a la legislación, no solamente es útil considerar cuál es la forma de gobierno que <más> conviene, estableciéndolo esto teóricamente a partir de las del pasado, sino que también es útil conocer las de los demás pueblos y cuáles de aquellas <formas de gobierno> se ajustan a la naturaleza de éstos. De manera que se hace evidente lo útiles que, en orden a la legislación, resultan los viajes por el mundo (puesto que en ellos se pueden aprender las leyes de los pueblos), así como 35lo resultan, en orden a las deliberaciones políticas, los escritos históricos de aquellos que escriben sobre las acciones de los hombres. Pero todo esto es ya tarea de la Política y no de la Retórica.[96]