Retorica
Retorica Hay que examinar también ante quiénes <se pronuncia> el elogio, ya que, como decía Sócrates, no es difícil elogiar a los atenienses delante de atenienses.[235] Conviene, pues, decir en cada 10sitio lo que en él goza de estima, como si ello fuera lo pertinente: por ejemplo, <si se está> entre escitas, o entre espartanos, o en compañía de filósofos. Y, en general, eso que goza de estima hay que referirlo a lo bello, dado que, sin duda, se lo creerá cercano <a la belleza>. Así como cuanto esté de acuerdo con lo que corresponde al caso, como, por ejemplo, si <las acciones> son dignas de los antepasados y de los hechos anteriores; porque hace feliz no sólo lo que es bello, sino también lo que supone un aumento de honor. Y, lo mismo, si de lo que 15se trata va en contra de lo que corresponde, pero en el sentido de algo mejor y más bello, como, por ejemplo, si uno es moderado en la buena suerte y magnánimo en la desventura; o si al llegar a una posición mayor, se hace mejor y más transigente. A esto se refería el dicho de Ifícrates:
De dónde he partido y a qué he llegado…
Y también el del vencedor olímpico:
Antes soportando sobre mis hombros un duro…[236]
20Y el de Simónides:
Aunque tuvo padre, esposo, y hermanos tiranos…[237]