Retorica
Retorica Asimismo <argumentaremos> que lo justo es verdadero y útil, pero no así lo que es opinable, de manera que la escrita no es 5propiamente una ley, pues no cumple la función de la ley. Que el que juzga es como un censor de moneda,[346] a fin de discriminar la justicia falsificada y la verdadera. Y que es propio del hombre excelente aplicar y hacer guardar las leyes no escritas más bien que las escritas. También <se ha de tomar en consideración> si alguna vez la ley es contraria a una ya aprobada o incluso a sí misma: en ocasiones, por ejemplo, una <ley> 10ordena que sean firmes cualesquiera contratos que se hubieran acordado, mientras que otra prohíbe que se establezca contratos al margen de la ley. E igualmente si es ambigua, de modo que se puede volver su sentido y mirar a cuál de las dos direcciones —a lo justo o a lo conveniente—[347] se acomoda, para luego servirse así de ella. Y si el caso para el que se dictó la ley ya no 15se da, pero la ley permanece: hay que esforzarse entonces en demostrar esto y luchar contra la ley por este medio.