Retorica
Retorica En cuanto a los juramentos, es posible hacer cuatro distinciones:[363] o bien se aceptan y se prestan, o bien ni una cosa ni otra, o bien una cosa sí y otra no y, en ese caso, o se aceptan pero no se prestan, o se 10prestan pero no se aceptan. Junto a estas <distinciones>, todavía es posible otra: si el juramento ha sido hecho por uno mismo o por el adversario.
Pues bien: <el juramento> no se acepta <basándose> en que es fácil cometer perjurio; en que el que jura no restituye;[364] y en que, por otro lado, cabe pensar que condenen al que no jure y, aun así,[365] puede resultarle a éste preferible el riesgo que <corre> ante los jueces, porque en ellos confía y en el 15adversario no.
No se presta, en cambio, <fundándose> en que <se trata de> un juramento puesto en lugar de dinero; que si uno fuera un inmoral ya habría jurado, puesto que es preferible ser un inmoral por algo que por nada y, jurando, algo tendría de su parte, mientras que, no jurando, no; y que, por consiguiente, el no <jurar> podría tener por causa la virtud, pero no el <miedo al delito de> perjurio. También es ajustada aquí la <frase> de Jenófanes; a saber, que el desafío de un hombre impío contra uno piadoso carece de igualdad y es, más bien, semejante a si un 20hombre fuerte desafiara a uno débil a darse de puñetazos.[366]