Retorica
Retorica Puesto que lo contrario de encolerizarse es calmarse y lo contrario de la ira es la calma, hemos de tratar <ahora> en qué disposición están los que son calmos, así como ante quiénes permanecen en calma y por qué razones se calman. Admitamos, pues, que la calma es un apaciguamiento y pacificación de la ira[38]. En ese caso, si <los hombres> se encolerizan 10contra quienes los desprecian y el desprecio es voluntario, es evidente que con los que no hacen nada de esto, o lo hacen o parecen hacerlo involuntariamente, se permanece en calma.[39] Como también <se permanece en calma> con los que pretendían lo contrario de lo que hicieron; con los que se comportan del modo dicho incluso consigo mismos, puesto que no parece que nadie se desprecie a sí mismo; y con los que reconocen sus faltas 15y piden perdón, porque, como ya cumplen su sentencia en el malestar que sienten por lo que han hecho, hacen cesar la ira. Un signo[40] de esto <se da> en el castigo de los esclavos: a los que nos contradicen y replican los castigamos, en efecto, más, mientras que aplacamos nuestra cólera ante los que reconocen ser castigados con justicia.[41] Y la causa es que constituye una desvergüenza negar lo evidente y que la desvergüenza implica 20desprecio y desdén, ya que sólo ante los que desdeñamos mucho no sentimos vergüenza. También <se permanece en calma> ante quienes se nos presentan humildes y no nos contradicen, pues con ello ponen de manifiesto que reconocen ser inferiores, y los inferiores temen y nadie que teme hace un desprecio. Por lo demás, que ante los que se humillan cesa la ira, es algo que hasta 25los perros muestran claramente, no mordiendo a quienes se sientan.[42] Como asimismo <cesa la ira> por parte de quienes hablan en serio frente a los que también hablan en serio, ya que entonces les parece que se les está hablando en serio, pero no que se les desdeña. E, igualmente, frente a los que devuelven <un favor con> un favor más grande; frente a los que están necesitados y suplican gracia, pues así se humillan; y frente a los que no son soberbios, burlones o desdeñosos con nadie, ni tampoco 30a ellos.con las buenas gentes[43] o con quienes son iguales