Retorica
Retorica Si ésta es, pues, la definición de vergüenza, necesariamente avergonzarán todos los vicios que parecen ser vergonzosos, sea para uno mismo, sea para las personas por las que uno está interesado; y de esta naturaleza son todas las obras resultantes del vicio, como, por ejemplo, abandonar el escudo y huir,[90] ya que esto resulta de la cobardÃa. Igualmente, el robar una fianza, porque esto resulta de la injusticia.[91] El mantener relaciones 20carnales con quienes no se debe o donde y cuando no conviene, pues esto resulta del desenfreno. El obtener ganancia de cosas ruines o vergonzosas o de personas imposibilitadas, como son los pobres o los difuntos —de ahà el refrán: saca partido hasta de un cadáver—,[92] porque todo esto procede de la codicia y la mezquindad. El no socorrer con dinero, pudiendo hacerlo, o 25hacerlo en menor cuantÃa; el hacerse socorrer por los menos pudientes; el pedir en forma que uno parezca mendigar; el mendigar dando la sensación de que se reclama un pago o reclamar un pago dándola de que se mendiga, y el llenar de elogios lo que parece que uno pide y, si no se tiene éxito, seguir insistiendo: todas estas cosas son, ciertamente, signos de mezquindad.[93] 30Como lo son de adulación el elogiar a alguien que está presente, sobrevalorar tanto sus méritos como disminuir sus defectos, excederse en condolencias con quien se duele ante nosotros y demás cosas semejantes: en efecto, <todo esto> es signo de adulación.[94] Y <lo mismo> el no soportar fatigas que soportan los ancianos, los 1384aacostumbrados al lujo, los que tienen una mejor posición económica[95] o, en general, los más imposibilitados, pues todo esto es signo de indolencia. Asà como el recibir beneficio de otro, incluso muchas veces, y reprochar el bien que se nos ha hecho, ya que ello es signo de pequeñez [96] y de ruindad. 5de espÃrituY también el andar hablándolo todo de uno mismo y hacerse propaganda y declarar como propias las cosas ajenas, porque esto es propio de fanfarronerÃa.[97]