Retorica
Retorica 30De manera que una vez que ha quedado claro a quiénes y sobre qué cosas se hace un favor, así como estando en qué disposiciones, se hace evidente que <los argumentos> se han de preparar sobre la base de estas premisas, mostrando, unas veces, que tales personas se encuentran o han llegado a encontrarse en semejante pesar y necesidad y, otras veces, que tales otras han prestado su ayuda o la están prestando en esta o aquella situación de apuro. Se hace también evidente, por otra parte, a partir de qué premisas cabe no reconocer un 1385bfavor y ponerse al margen del agradecimiento: <hay que argumentar>, en efecto, que o bien es por interés propio por lo que uno cualquiera nos presta o nos ha prestado ayuda (y en tal caso no era un favor),[115] o bien que sucedió por casualidad, o que le forzó una causa mayor, o que estaba restituyendo y no dando,[116] tanto si lo sabía como si no lo sabía, puesto que en ambos 5casos fue a cambio de otra cosa, por lo que no cabría considerarlo un favor. Y esto debe examinarse con referencia a todas las categorías,[117] ya que un favor existe o bien porque es tal, o bien en atención a la cantidad, la cualidad, el tiempo o el lugar. Por lo demás hay una señal <de que no ha habido favor> cuando ya no cabe prestar una ayuda más pequeña y cuando hasta a los enemigos <se les ha prestado> la misma o una semejante o mayor, pues es evidente entonces que <tal ayuda> no ha tenido por causa nuestro interés. O cuando a sabiendas <se 10brindan> cosas despreciables, porque nadie reconoce estar necesitado de cosas sin valor.