Retorica
Retorica También <se envidia> a los que, por el hecho de llegar ellos a poseer algo o de prosperar, nos sirven a nosotros de reproche (mas éstos[159] han de estar cercanos a nosotros y ser nuestros iguales), pues, por comparación con ellos, se hace evidente que 20no hemos alcanzado el bien en cuestión, de modo que es este pesar lo que nos produce la envidia. Lo mismo <sucede> con los que tienen o han llegado a adquirir cuantas cosas son de nuestro interés o alguna vez poseímos, razón por la cual los ancianos envidian a los jóvenes, o los que despilfarraron en muchas cosas a los que en lo mismo <gastaron> poco. Y también envidian los que con dificultad consiguen algo, o ni siquiera lo consiguen, a quienes <todo lo logran> con rapidez.
25Con esto se hace claro también, por otra parte, con qué, a propósito de quiénes y estando en qué disposiciones se alegran los que son de esta naturaleza <envidiosa>: atendiendo, en efecto, a las disposiciones en que no[160] sienten pesar, así gozarán por las contrarias. De manera que si los <oyentes> son puestos en esta disposición y los que pretenden ser compadecidos o mostrarse dignos de obtener algún bien son presentados tal como hemos dicho, es evidente que no alcanzarán compasión ninguna de quienes han de ejercer la autoridad.[161]30