Retorica
Retorica III. Otro es el que procede de las relaciones recíprocas,[308] dado que, si es pertinente a uno de los dos términos obrar bella y 25justamente, lo será al otro recibirlo así; y si al uno mandar, al otro cumplirlo. Tal es, por ejemplo, lo que <dijo> el recaudador Diomedes[309] acerca de los impuestos: «si no es vergonzoso para vosotros venderlos, tampoco lo será para nosotros comprarlos». Asimismo, si «bella y justamente» son términos pertinentes para el que recibe, también lo serán para el que hace. En esto hay, con todo, la posibilidad de cometer un paralogismo. Porque si alguien recibió justamente un castigo, justo fue el que lo recibiera,[310] 30pero acaso no que lo impusieses tú.[311] Por eso, conviene examinar por separado si el que recibió el castigo lo merecía y 1397bsi el que lo impuso era digno, a fin de emplear luego <el argumento> de las dos maneras posibles, según la que más se ajuste. Porque algunas veces hay en esto falta de concordancia y nada impide <una pregunta> como la del Alcmeón de Teodectes: —«¿Es que ninguno de los mortales odiaba a tu madre?»; a lo que contesta diciendo: «—Mas preciso es examinar distinguiendo». Y al preguntarle Alfesibea cómo, tomando la palabra 5dice:
A morir la condenaron, pero no a mí a matarla[312]