Retorica
Retorica VI. Otro <lugar común> es volver contra el que lo dice lo que se dice contra uno mismo, tal como <ocurre> en el Teucro.[325] Este lugar se diferencia,[326] con todo, del que utilizó Ifícrates 5contra Aristofonte, cuando éste le preguntó si por dinero entregaría las naves; como le respondiera que no, al punto le dijo: «—¿Tú entonces, porque eres Aristofonte, no las entregarías, pero yo sí, porque soy Ifícrates?».[327] En estos casos, no obstante, conviene que el cometer injusticia parezca ser más pertinente al adversario, porque, si no, resultaría ridículo: es como si, contra una acusación de Aristides,[328] un cualquiera 10argumentase esto mismo para desacreditar a su acusador. El que acusa pretende, pues, en general, ser mejor que el acusado y eso es, en consecuencia, lo que ha de refutarse. Pero <este argumento>, tomado universalmente, se convierte en fuera de lugar, cuando alguien recrimina a los demás lo que él mismo hace o podría hacer, o cuando aconseja hacer lo que él mismo no hace ni podría hacer.