Retorica
Retorica Otro ejemplo es el que <se lee> en el Epitafio: que serÃa justo que sobre la tumba de los que murieron en Salamina rapase su cabeza la Hélade, puesto que con la virtud de aquéllos habÃa sido enterrada la libertad.[203] AquÃ, si se hubiera dicho que era justo llorar por haber sido enterrada la libertad juntamente 35con la virtud, tendrÃamos una metáfora y <el objeto> saltarÃa a la vista, pero lo de «con la virtud, la libertad» contiene 1411bademás una cierta antÃtesis. En cuanto a lo que dijo IfÃcrates: «pues el camino de mis palabras pasa por en medio de los hechos de Cares»[204] es una metáfora fundada sobre una analogÃa, en la que el «por en medio de» hace que <el objeto> salte a la vista. También el dicho de «convocar a los peligros»,[205] refiriéndose 5a los que prestan su ayuda en las ocasiones de peligro, es una metáfora que pone la cosa ante los ojos. E igualmente lo que Licoleonte <afirmó> en su defensa de Cabrias: «no teniendo respeto a quien suplica, la imagen de bronce».[206] Ésta es, desde luego, una metáfora apta para el momento, no para siempre, pero que <hace que el objeto> salte a la vista; porque es cuando 10él está en peligro, cuando suplica la estatua y, entonces, cobra vida lo inanimado: el memorial de las hazañas de la ciudad. Lo mismo <hay que decir> de: «por todos los medios se esfuerzan en pensar modestamente»,[207] pues «esforzarse» constituye una amplificación; de: «la divinidad encendió la razón, luz en el alma»,[208] porque ambos <términos> ponen algo en evidencia; y de: «por cierto que no resolvemos las guerras, sino que las aplazamos»,[209] 15ya que ambas cosas se refieren al futuro, tanto el aplazamiento como una paz de esta clase. Igualmente, el decir que «un buen acuerdo es un trofeo mucho más bello que los que se consiguen en las guerras, puesto que estos últimos se obtienen por pequeñas causas y aun por un solo golpe de suerte y, en cambio, los primeros por la guerra entera»,[210] ya que ambas cosas son signos de victoria. Y también decir que «con la 20censura de las gentes pagan las ciudades grandes cuentas»,[211] ya que la rendición de cuentas es una especie de perjuicio, que es conforme a la justicia.