Retorica
Retorica Lo que da el tono al discurso puede serle o bien extraño o bien apropiado.[295] Por lo que se refiere a los exordios de los discursos forenses, hay que admitir la misma potencialidad que los prólogos de los dramas y que 10los exordios de los poemas épicos (pues los de los ditirambos se asemejan, más bien, al <exordio> de los discursos epidícticos, <como en>: «por ti, y por tus regalos, despojos, en suma, de los enemigos»).[296] En los discursos <<judiciales>>[297] y en las recitaciones épicas se da una muestra del discurso, a fin de que por adelantado se conozca sobre qué va a versar el discurso y no quede en suspenso su inteligencia; porque lo indefinido favorece la dispersión. El que pone, pues, el comienzo algo así como 15en las manos, logra que después se le siga en el desarrollo del discurso. Que es la razón de:[298]
Canta, oh diosa, la cólera…
Del hombre, oh musa, dime…
Y también de:
Llévame a otro relato, a cómo desde la tierra de Asia
llegó a Grecia una inmensa guerra…[299]
Los trágicos aclaran, asimismo, de qué va a tratar el drama 20y, si no abiertamente, como en los prólogos de Eurípides, <lo hacen>, al menos, como Sófocles: