Retorica
Retorica Esta tesis de Diels, a pesar de los esfuerzos reivindicativos de P. Gohlke —del que inmediatamente vamos a ocuparnos—, parece que no puede sostenerse. Como lo hizo notar Solmsen en un trabajo incontestable[186], el propio tÃtulo de la obra, sanciona de un modo definitivo la cuestión, puesto que se refiere a ella como una Synagogé, como un compendio o florilegio de la que debió ser la verdadera —y perdida— Retórica de Teodectes, a la que P. Moraux cree poder identificar con el tÃtulo de una obra, en cuatro libros, que cita un catálogo pétreo del s. II a. C.[187]. Esto supone, ciertamente, que tal Retórica era ya lo suficientemente conocida como para que Aristóteles hiciese un compendio de ella, al lado de las otras Technôn Synagogé que mencionan los catálogos[188], y por los mismos motivos por los que también habÃa escrito estas últimas; o sea, para que sirviese como materia de estudio en el desarrollo de las clases. Lo cual se ajusta muy bien al análisis cronológico llevado a cabo por Berti[189], que implica que Teodectes habÃa adquirido ya celebridad como rétor en una fecha tan temprana como la del 353, año en que fue invitado a intervenir, junto a los más importantes oradores de la época —Naúcrates, Isócrates y Teopompo— en el concurso para el elogio fúnebre del rey Mausolo.