La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel MULATO. —SÃ, las hay. Vaya si las hay. Grandes islas. Y con árboles de pan. Y con plátanos. Y con pájaros de colores. Y con sol desde la mañana a la noche.
EMPLEADO 2.º. —¿Y nosotros?…
MULATO. —¿Cómo nosotros?
EMPLEADA 2.ª. —¿Claro? ¿Y a nosotros nos van a largar aqu�
MULATO. —Vengan ustedes también.
TODOS. —Eso… vámonos todos.
MULATO. —Ah… y qué les diré de las playas de coral.
EMPLEADA 1.ª. —Cuente, Cipriano, cuente.
MULATO. —Y los arroyuelos cantan entre las breñas. Y también hay negros. Negros que por la noche baten el tambor. AsÃ.
El MULATO toma la tapa de la máquina de escribir y comienza a batir el tam tam ancestral, al mismo tiempo que oscila simiesco sobre sà mismo. Sugestionados por el ritmo, van entrando todos en la danza.
MULATO (a tiempo que bate el tambor). —Y también hay hermosas mujeres desnudas. Desnudas de los pies a la cabeza. Con collares de flores. Que se alimentan de ensaladas de magnolias. Y hermosos hombres desnudos. Que bailan bajo los árboles, como ahora nosotros bailamos aquÃ…
La hoja de la bananera
De verde ya se madura