La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel (SUSANA examina la altura). Pretenden despistarme. Pero ¿cómo podría trepar a tal altura? Me desgarraría inútilmente las manos. (Hace el gesto de tocar el tronco de un árbol). Esta corteza es terrible. (Se deja caer al suelo apoyada la espalda a la pata de una mesa). ¡Oh, terrores, terrores desconocidos, incomunicables! ¿Quién se apiada de la proscripta desconocida? Soy casta y pura. Hasta las fieras parecen comprenderlo. Respetan mi inocencia. (Se pone de pie). ¿Qué hacer? No hay cueva que no registren los soldados del Coronel. (Hace el gesto de levantar una mata). Tres noches que duermo en la selva. (Se toma un pie dolorido). ¿Pero se puede llamar dormir a este quebranto doloroso: despertarse continuamente aterrorizada por el rugido de las bestias, escuchando el silbido de la serpiente que enloquece la luna? (Tomándose dolorida la cabeza). ¡Ay, cuándo acabará mi martirio!