La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel JUAN y SUSANA.
JUAN (entra en traje de calle y pone una mano en el hombro de SUSANA). —TranquilÃzate, Susana.
SUSANA (con sobresalto violento). —Yo no soy Susana. ¿Quién es usted?
JUAN. —TranquilÃcese. (Le señala la silla). Sentémonos en estos troncos.
SUSANA. —¿Por qué no me contesta? ¿Quién es usted?
JUAN (vacilante, como quien ha olvidado su papel). —Perdón… recién me doy cuenta de que es usted una mujer vestida de hombre.
SUSANA. —Y entonces, ¿por qué me llamó Susana?
JUAN. —¿Yo la llamé Susana? No puede ser. Ha escuchado mal, jamás pude haberla llamado Susana.
SUSANA (sarcástica). —¿Trabaja al servicio del Coronel?, ¡eh!…
JUAN (fingiendo asombro). —¿El Coronel? ¿Quién es el Coronel?
SUSANA (llevándose las manos al pecho). —Respiro. Su asombro revela la ignorancia de lo que temo. (Sonriendo). Tonta de mÃ. Cómo no reparé en su guardamontes.[1] ¿Asà que usted es el pastor de estos contornos?
JUAN. —SÃ, sÃ… soy el pastor…
