La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel PEDRO. —En breves términos: la obsesión de Susana circula permanentemente en torno de una cabeza cortada. La cabeza cortada es el leitmotiv de sus disquisiciones. Pues bien, nosotros hemos pensado en organizar una comedia con habilidad tal, que Susana asistirá a la escena en que Juan le corta la cabeza al Coronel. Estoy seguro que la impresión que a la enferma le producirá ese suceso terrorÃfico, la curará de su delirio.
SAVERIO. —Pero ¿quién se va a dejar cortar la cabeza para curar a Susana?
PEDRO. —La cabeza cortada me la procuraré yo en la morgue de algún hospital…
SAVERIO. —Diablos… eso es macabro…
JUAN. —No… no… Además es antihigiénico. Uno ignora de qué habrá muerto el individuo con cuya cabeza anda a la greña…
SAVERIO. —Además que si la familia se entera y quiere venir a reclamar la cabeza del muerto, puede armarse un lÃo…
PEDRO. —También podemos presentarle una cabeza de cera goteando anilina.
LUISA. —Eso, doctor… una cabeza de cera…
PEDRO. —Yo, como médico, soy realista y preferirÃa una cabeza humana auténtica, pero… en fin… pasaremos por la de cera.
SAVERIO. —¿No han averiguado de qué proviene su locura?