La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel PEDRO. —Probablemente… exceso de lecturas… una gran anemia cerebral…
SAVERIO. —¿Menstrua correctamente?
PEDRO (serio). —Creo que sÃ. (LUISA se tapa la boca con el pañuelo).
SAVERIO. —Si ustedes me permiten y aunque no sea discreto opinar en presencia de un facultativo, creo que nada reconstituye mejor a los organismos debilitados, que una alimentación racional a base de manteca.
PEDRO. —La señorita Susana no está debilitada… está loca.
SAVERIO. —La manteca también es eficaz para el cerebro, doctor. GravÃsimas enfermedades provienen de alimentarse con manteca adulterada.
JUAN. —Se trata de otras dolencias, Saverio.
SAVERIO (enfático). —La manteca fortalece el sistema nervioso, pone elásticas las carnes, aliviana las digestiones…
PEDRO. —No dudamos de las virtudes de la manteca, pero…
SAVERIO (imperturbable). —La civilización de un paÃs se controla por el consumo de la manteca.
LUISA. —Es que…
JUAN. —Haga el favor, apártese de la manteca, Saverio. Nosotros queremos saber si puede prestarnos el servicio, pagándole, por supuesto, de desempeñar el papel de Coronel en nuestra farsa.