La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel SAVERIO (imperturbable). —Las estadÃsticas no mienten, señorita. PermÃtame un minuto. Mientras que un ciudadano argentino no llega a consumir dos kilos anuales de manteca, cada habitante de Nueva Zelandia engulle al año dieciséis kilos de manteca. Los norteamericanos, sin distinción de sexos, color ni edad, trece kilos anuales, los…
LUISA. —Señor Saverio, por favor, cambie de conversación. Me produce náuseas imaginarme esas montañas de manteca.
SAVERIO. —Como gusten. (Sentándose). Yo trato de serles útil.
PEDRO. —¿Y por qué no trata de ayudarnos, accediendo a lo que le pedimos?
LUISA (insinuante). —No es mucho, creo yo, señor Saverio.
SAVERIO. —Es que yo no soy actor, señorita. Además, los coroneles nunca me han sido simpáticos.
JUAN. —¿No vale la salud de Susana el sacrificio de sus simpatÃas?
LUISA. —Yo misma lo encaminarÃa, Saverio.
PEDRO. —Es casi un deber de humanidad.
JUAN. —No olvide que la familia de mi prima es en cierto modo benefactora suya.