La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel SAVERIO. —Entendámonos… de farsa para los otros…, pero real para nosotros…
LUISA. —Usted me desconcierta, Saverio.
PEDRO. —Andemos despacio que todo se arreglará. DÃgame una cosa, Saverio: ¿Usted qué es, coronel de artillerÃa, de infanterÃa o de caballerÃa?
SAVERIO (sorprendido). —Hombre, no lo pensé.
ERNESTINA. —Pedro… por favor… un coronel de artillerÃa es de lo más antipoético que pueda imaginarse.
LUISA. —Susana se ha forjado un ideal muy distinto.
PEDRO. —Como facultativo, Saverio, me veo obligado a declararle que el coronel de Susana es un espadón cruel pero seductor.
LUISA. —Si ustedes me permiten, les diré esto: en las pelÃculas, los únicos coroneles románticos pertenecen al cuerpo de caballerÃa.
SAVERIO. —Señorita: en los Estados modernos, la caballerÃa no cuenta como arma táctica.
ERNESTINA. —Saverio, un coronel de caballerÃa es el ideal de todas las mujeres.
LUISA. —Claro… el caballo que va y viene con las crines al viento… los galopes…
SAVERIO. —Esto simplifica el problema de la artillerÃa, aunque yo preferirÃa ser secundado por fuerzas armadas. (Golpean a la puerta).