La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel SAVERIO (bajando del trono). —¿Están satisfechos?
PEDRO. —Mucho.
LUISA. —Usted superó nuestras esperanzas.
SAVERIO. —Me alegro.
ERNESTINA. —Más no se puede pedir.
SAVERIO (quitándose el morrión). —¡A propósito! Antes que ustedes llegaran, pensaba en un detalle que se nos escapó en las conversaciones anteriores.
PEDRO. —¿A ver?
SAVERIO. —¿No tienen ustedes ningún amigo en el Arsenal de Guerra?
LUISA. —No. (A PEDRO Y ERNESTINA). ¿Y ustedes?
PEDRO y ERNESTINA (a coro). —Nosotros tampoco. ¿Por qué?
SAVERIO. —Vamos a necesitar algunas baterÃas de cañones antiaéreos.
PEDRO (estupefacto). —¡Cañones antiaéreos!
SAVERIO. —Además varias piezas de tiro rápido, ametralladoras y por lo menos un equipo de gases y lanzallamas.
LUISA. —¿Pero para qué todo eso, Saverio?
SAVERIO. —Señorita Luisa, ¿es un reino el nuestro o no lo es?
PEDRO (conciliador). —Lo es, Saverio, pero de farsa.