Los Lanzallamas

Los Lanzallamas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Odio! ¿Y por qué? No. Al contrario… le estoy agradecido de que me haya dado oportunidad de presentarme ante él como un hombre cuyo temple está por encima de las pequeñas reacciones humanas. Además, posiblemente yo le tuviera odio al Abogado si me comprendiera físicamente inferior a él. No lo soy, y nuestras cuentas están ya canceladas.

El camino que siguen marcha a través de campos y está sembrado de carbonilla; a veces el viento trae un olor de alfalfa húmeda. Luego el camino se bifurca y entran nuevamente en la zona de las barracas, que desparraman hedores de sangre, lana y grasa; usinas de las que se escapan vaharadas de ácido sulfúrico y de azufre quemado; calles donde, entre muros rojos, zumba maravilloso un equipo de dínamos y transformadores humeando aceite recalentado. Los hombres que descargan carbón y tienen el pelo rubio y rojo se calafatean en los bares ortodoxos y hablan un imposible idioma de Checoslovaquia, Grecia y los Balcanes.

El Astrólogo epilogó:

—Indiscutiblemente, el Abogado es un hombre bueno. En otros tiempos hubiera ido lejos, pero las teorías sociales no las ha digerido todavía.

Al fin, se detuvieron frente a una chacra. Un letrero de chapa de cinc, colgado de un poste que sostenía la puerta de tablas, rezaba un aviso:

SE BENDEN HUEBOS Y GAYINAS DE RAZA


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker