Los Lanzallamas
Los Lanzallamas Sorprendido, examinó Erdosain al hombre de traje azul. Reflexionó un instante, y mirando la juntura de los ladrillos del suelo contestó:
—No.
—¿Por qué?
—Simplemente… porque me parece absurdo hacer circular moneda falsa.
—No es una razón…
—Sà que lo es. Tanto lo encarcelan a uno por limpiar las cajas de un banco como por falsificar moneda. Entre que me detengan por andar con papel impreso, prefiero que sea por haber substraÃdo legÃtimo…
—¿Qué quiere hacer usted por el momento?
—Nada…
—¿Usted sabe que nosotros estamos…?
—No me diga nada. Yo no quiero saber lo que ustedes hacen ni dejan de hacer. Si tienen que conversar cosas reservadas, me retiro…
—¿Y el trabajo de imprenta no le interesarÃa aprenderlo?
—¿Para?