Los Lanzallamas
Los Lanzallamas —Ahà está… Los caramelos son para disfrazar. Las leyes prohiben la mendicidad. Nosotros seremos carameleros… oficialmente carameleros, y bajo cuerda limosnearemos.
—¿Y cómo te vaz a dizfrazar de ziego?
—Me pondrĂ© unas gafas retintas, que no dejen ver nada, y vos serás mi lazarillo. Tengo que conseguirme bastĂłn, gafas, y esa valija hay que adecentarla. AllĂ llevaremos los caramelos. Hay que comprar tambiĂ©n una gruesa de estuches de papel de seda para poner los caramelos. Haremos paquetes de diez y veinte centavos. Será casi mejor poner en la tarjeta: “Ciego por servir a la Ciencia”. ÂżQuĂ© te parece? ÂżNo es mejor? Y abajo de “Ciego por servir a la Ciencia”, ponemos: “Vapores de ácido nĂtrico le quemaron el nervio Ăłptico”. ÂżQuĂ© te parece? ÂżNo te convence?
—ZĂ… algo me convenze… Pero Âżde dĂłnde zacamoz la plata para laz gafaz, el baztĂłn, los carameloz?… Eza valija es indezente. Ademáz, habrĂa que hazer tarjetaz imprezaz.
—Eso cuando el negocio progrese. Ahora me voy a verlo al pintor.
—¿Y la roza de cobre?
—¡Qué rosa!… Se hará después. Ahora tenemos que comer. Además vaya a saber qué le pasa a Erdosain, que no viene.
—¿No le contamoz a Luziana?