Los Lanzallamas
Los Lanzallamas —Los hombres han perdido la costumbre de mirar las estrellas. Incluso, si se examinan sus vidas, se llega a la conclusión de que viven de dos maneras: Unos falseando el conocimiento de la verdad y otros aplastando la verdad. El primer grupo está compuesto por artistas, intelectuales. El grupo de los que aplastan la verdad lo forman los comerciantes, industriales, militares y polÃticos. ¿Qué es la verdad?, me dirá usted. La Verdad es el Hombre. El Hombre con su cuerpo. Los intelectuales, despreciando el cuerpo, han dicho: busquemos la verdad, y verdad la llaman a especular sobre abstracciones. Se han escrito libros sobre todas las cosas. Incluso sobre la psicologÃa del que mira volar un mosquito. No se rÃa, que es asÃ.
Hipólita miraba con curiosidad los troncos de los eucaliptos moteados como la piel de un leopardo, y otros de los que se desprendÃan tiras cárdenas como pelambre de león. Pequeñas palmeras solitarias entreabrÃan palmÃpedos conos verdes. Ramajes color de tabaco ponÃan en el aire sus brazos, de una tersa soltura, semejantes a la boa erecta en salto de ataque. Proyectaban en el suelo encrucijadas de sombra, que ella pisaba cuidadosamente.
Cuando se movÃa el aire, las hojas voltejeaban oblicuamente en su caÃda. El Astrólogo continuó: