Los Lanzallamas
Los Lanzallamas ERGUETA EN TEMPERLEY
La ingenua alegría que disfrutaba Ergueta en el Hospicio de las Mercedes, divagando a su antojo entre dementes fáciles de entendederas, desapareció al ser retirado del hospicio por los trámites que efectuó Hipólita, secundada por el Astrólogo. Éste lo condujo a su quinta de Temperley.83
Ocupaba Ergueta, en compañía de Barsut y Bromberg, una habitación sobre la cochera. Para dedicarse con mayor eficacia a sus especulaciones de carácter religioso, dormía durante el día. Por la noche estudiaba la Biblia, fortaleciéndose en los salmos de los profetas contra las tentaciones del mundo y las cobardías de su carne. Sabía que en breve tendría que arrostrar trabajos de predicación, pues éstos entraban en su plan después de la visita con que lo agraciara Jesucristo.