Los Lanzallamas
Los Lanzallamas —La mejor cera perfumada para encerar pisos. Compre sus muebles en lo de Sánchez y Compañía. Gómez y Gómez son buenos sastres. Buenos sastres son Gómez y Gómez.
Nos detuvimos junto a la saliente que en aquella dirección del edificio forma una especie de torreón con techo de pizarra a dos aguas, y en el piso primero una balconada enjalbegada con cal. Bajo los triangulares soportes de la balconada, fulgían tristemente en cada vértice del torreón ―como en un establecimiento carcelario― dos lámparas eléctricas. De una puerta abierta de desteñidas hojas verdes escapaban tufos de creolina96.
—Espéreme un momentito —dijo Erdosain.
Observé recién entonces que desde su llegada a mi casa Remo había dejado de tutearme. Entró a la boletería y salió inmediatamente. Dijo:
—Faltan tres minutos para la llegada del tren.
Quedó nuevamente en silencio. No se me ocurría decirle nada. Él miraba con suma fijeza en redor, pero ausente de todo. Abrió los labios como quien va a decir algo; luego los entrecerró, moviendo lentamente la cabeza. En esos momentos tenía la sensación de la inutilidad de toda palabra terrestre. Estaba sumamente pálido. Adelgazaba por minutos. Por romper ese silencio angustioso le pregunté:
—¿Sacó boleto?