De sangre y cenizas
De sangre y cenizas —Exige respuestas. —Él se acercó, sus ojos dorados perforándola—. Si ellos no quieren decÃrtelo, yo lo haré. Pero debes estar preparada para lo que viene.
Esa misma noche, durante una reunión privada con la Duquesa y el Duque, Poppy decidió actuar. —Quiero saber la verdad sobre el Bosque de Sangre, sobre esas criaturas. ¿Qué es lo que realmente está pasando?
La Duquesa alzó una ceja, su tono calmado pero cargado de desprecio. —Tu deber no es cuestionar, niña. Es obedecer.
Pero el Duque, con su sonrisa cruel, dejó escapar una risa seca. —Oh, ¿quieres respuestas? —se inclinó hacia adelante, sus dedos tamborileando sobre la mesa—. Entonces aquà tienes una: no eres más que un peón. Tu vida no te pertenece. Es un sacrificio necesario para el bien mayor.
El aire se volvió pesado, y Poppy sintió cómo el fuego de la rabia consumÃa sus dudas. —No soy un sacrificio. Soy una persona.
Esa declaración, dicha con una fuerza que nunca habÃa sentido antes, selló su decisión. Esa noche, junto a Hawke, escapó del castillo. SabÃa que su acto serÃa considerado traición, pero quedarse serÃa aceptar su muerte como si fuera un cordero llevado al altar.