De sangre y cenizas
De sangre y cenizas Su rutina diaria está marcada por rezos vacÃos y clases interminables sobre lo que significa ser elegida. Pero en las noches, cuando la ciudad duerme, Poppy escapa. Se cuela en las sombras y se mezcla entre los guardias y los ciudadanos, sintiendo, aunque sea por un instante, lo que es ser libre. En una de estas escapadas, escucha susurros de peligro: el regreso de un reino caÃdo, horrores que acechan más allá del Adarve, y criaturas que drenan la vida de los incautos.
—Encontraron a Finley anoche, justo en el lÃmite del Bosque de Sangre, muerto. —Las palabras de un guardia en la taberna atraviesan el bullicio.
Poppy siente un escalofrÃo. Finley no estaba solo. Hay algo más allá de los muros del Adarve, algo que acecha en las sombras. Sin embargo, el miedo no la detiene. Lo que encuentra más aterrador es su propio reflejo: la máscara de serenidad que debe usar mientras su corazón se desgarra entre el deber y el deseo.
El destino le ha preparado un camino, pero Poppy comienza a dudar de los dioses que la pusieron en él. Y aunque sabe que desafiar las reglas puede traer consecuencias terribles, su daga, siempre escondida bajo su vestido, le recuerda que puede defenderse.
