La última orden
La última orden Casi pareció que el hombre que ahora había regresado al polvo había leído sus pensamientos.
-Se preguntarán por qué, ahora que ha sucedido todo esto, no les he dado orden de contraatacar. Les lo voy a decir. Ahora ya es demasiado tarde. La fuerza disuasoria ha fallado. Nuestra patria ya no existe y la venganza no puede devolver la vida a los muertos. Ahora que ha sido destruida media humanidad, destruir la otra mitad sería una locura impropia de seres inteligentes. Las disputas que nos dividían hace veinticuatro horas ya no tienen ningún sentido. En la medida en que lo permitan sus corazones, deben olvidar el pasado. Ustedes tienen técnicas y conocimientos que necesitará desesperadamente el planeta destrozado. Utilicen las dos cosas sin escatimar esfuerzo, sin amargura, con el fin de reconstruir el mundo. Les previne que la nueva misión de ustedes sería difícil, pero esta es mi última orden. Lanzarán sus bombas al espacio y las harán estallar a diez millones de kilómetros de la Tierra. Esto demostrará a nuestro antiguo enemigo, que está recibiendo también este mensaje, que han renunciado a sus armas. Luego tendrán una cosa más que hacer. Hombres del Fuerte Lincoln, el presidente de Estados Unidos les desea buena suerte y les ordena que se pongan a la disposición de Rusia.