De sobremesa
De sobremesa Hecho un Hércules y parece que ese exceso de vigor es la causa del extraño estado en que me encuentro. Ayer no pude resistir más y me fui a un médico, a quien sin entrar en detalles de otro orden, le referí mis achaques. Fue el profesor Charvet, el sabio que ha resumido en los seis volúmenes de sus admirables Lecciones sobre el sistema nervioso, lo que sabe la ciencia de hoy a ese respecto y que me conoce y me mira con extrema benevolencia desde que oí sus lecciones en la facultad y presencié sus curiosas experiencias de hipnotismo en la Salpêtrière.
—Ha realizado usted el consejo de Spencer —me dijo—, «seamos buenos animales», es usted un hermoso animal —agregó sonriéndose—. Espero que no se tratará de una enfermedad grave. ¿A qué le debo el placer de su consulta?