De sobremesa
De sobremesa »Y sin embargo los versos me tientan y quisiera escribir, ¿para qué ocultártelo? En estos últimos días del año sueño siempre en escribir un poema pero no encuentro la forma… Esta mañana volviendo a caballo de Villa Helena me pareció oír dentro de mí mismo estrofas que estaban hechas y que aleteaban buscando salida. Los versos se hacen dentro de uno, uno no los hace, los escribe apenas… ¿tú no sabes eso, Rovira…?
—¡No, qué sé yo de esas cosas! —contestó el interpelado—. Los tuyos me gustan y son buenos de seguro, porque un hombre de gusto que tiene caballos como la pareja de moros de tu victoria y el árabe en que montas, y una casa como ésta y tanto cuadro y tantas estatuas y cigarros de esta calidad —dijo mostrando la larga ceniza del puro casi negro que se estaba fumando—, ¡pues es clarísimo que no puede hacer malos versos!
—¿Por qué no escribes un poema, José? —insistió Sáenz.