De sobremesa
De sobremesa Tú te levantas, benéfico Ammón Ra Harmakouti. Tú te despiertas, verÃdico Señor de los dos horizontes, ardes, resplandeces, subes y culminas. Los hombres y los dioses se arrodillan ante ésa que es tu forma. ¡Oh, Señor de las formas!
Una hora entera en que lo hice hablar y no hablé para que no descubriera mi supercherÃa, y al cabo de la cual lo traje por enredados caminos al asunto en que tengo puesta toda mi alma.