La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento
La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento La gente importante del mundo —es decir, los que han «llegado»— no son muy distintos de ti, o de mÃ, o del resto de nosotros: en el fondo todos somos muy parecidos. Sólo tienes que conocerlos para darte cuenta de lo «ordinarios» que son. Pero no olvides el hecho de que ellos saben cómo utilizar el material del que disponen, mientras que el resto no lo sabe y, de hecho, incluso duda de que lo tenga. El hombre o la mujer que «llega» normalmente empieza dándose cuenta de que él o ella no es tan diferente, después de todo, de la gente triunfadora de la que tanto se oye hablar. Eso les da confianza, y el resultado es que descubren que son capaces de «hacer cosas». Luego aprenden a mantener la boca cerrada y a evitar desperdiciar y disipar su energÃa. Almacenan energÃa y la concentran en lo que están haciendo, mientras que sus compañeros disipan sus energÃas en todas direcciones, tratando de demostrar a la gente lo listos que son. El hombre o la mujer que «llega» prefiere esperar al aplauso que sigue a los logros, y se preocupa muy poco de las alabanzas que rodean a las promesas, de lo que espera hacer «algún dÃa» o de llevar a cabo una exhibición de «listeza» sin resultados.