La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento
La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento «Nadie excepto los valientes merecen la belleza», dice el viejo adagio, y es cierto en todos los sentidos del empeño humano. Si no dejas de repetirte que eres indigno de algo bueno —que es demasiado bueno para ti—, se te podría aplicar la Ley y acabar creyéndote lo que dices. Se trata de una característica de la Ley: si crees lo que dices, te toma en serio. Así que cuidado con lo que dices, porque se lo creerá. Afirma que eres digno de lo mejor que existe, que no hay nada demasiado bueno para ti, y lo más probable es que la Ley te tome en serio y diga: «Creo que tiene razón. Voy a darle todo lo que quiere. Conoce sus derechos, así que ¿para qué negárselo?». Pero si insistes en asegurar: «¡Oh, es demasiado bueno para mí!», es probable que la Ley se diga: «No estoy segura de que sea así, pero él sabrá. Seguro que lo sabe y no voy a ser yo quien le lleve la contraria».