La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento
La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento No hay nada demasiado bueno para ti, nada de nada. Lo mejor de lo mejor ni siquiera es lo suficientemente bueno para ti, pues por delante tienes cosas mucho mejores. El mejor regalo que el mundo puede hacerte es una mera chucherÃa comparado con las grandes cosas que esperan tu mayorÃa de edad en el Cosmos. Asà que no temas lanzarte tras todo eso, tras las chucherÃas de este plano de conciencia. Lánzate a por ellas, atrapa un buen puñado, juega con ellas hasta que te hartes. Para eso están hechas. Están ahà para nuestro uso exclusivo, no para que las miremos de lejos, sino para que juguemos con ellas, si asà lo deseamos. SÃrvete tú mismo, hay montones de esos juguetes aguardando tus deseos y demandas. ¡No seas tÃmido! No quiero escuchar más tonterÃas acerca de cosas demasiado buenas para ti. ¡Bah! Eres como el hijo pequeño del emperador, que cree que los soldados de hojalata y el tambor de juguete eran demasiado buenos para él, y que se negaba a cogerlos. Pero los niños no siempre son asÃ. Instintivamente reconocen que no hay nada que sea demasiado bueno para ellos. Quieren todo lo que tienen ante sà para jugar, y parecen sentir que tienen derecho a todas las cosas. Y ésa es la condición mental que los buscadores metidos en la Divina Aventura debemos cultivar. A menos que seamos como niños pequeños no podremos entrar en el Reino de los Cielos.