La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento
La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento Pero recuerda que, aunque todo eso es verdad, las mejores cosas siguen sin ser más que objetos para jugar: juguetes, ladrillos, esteras, cubos y demás. Son útiles, muy útiles para aprender las lecciones; agradables, muy agradables para jugar, y deseables, muy deseables para todos esos propósitos. Diviértete y aprovecha al máximo todas esas cosas. Métete en el juego hasta el fondo y disfruta. Es bueno hacerlo. Pero debes recordar algo: nunca deberás pasar por alto el hecho de que todas esas cosas tan buenas no son sino juguetes —parte del juego— y que tienes que estar dispuesto a dejarlos de lado cuando llegue el momento de pasar a la clase siguiente, de cambiar de curso, y no llorar ni quejarte porque has de dejar los juguetes atrás. No debes apegarte a ellos, pues aunque son para tu uso y disfrute, no forman parte de ti, no son esenciales para tu felicidad en la siguiente etapa. No los desprecies por su falta de sentido de la realidad, pues son cosas maravillosas relativamente, y puedes disfrutar tanto como quieras de ellas. No seas un mojigato espiritual, negándote a participar en el juego. Pero tampoco te apegues a los juguetes, que son buenos para usarlos y jugar con ellos, aunque no lo bastante para usarte a ti y convertirte a su vez en un juguete. No dejes que los juguetes inviertan los papeles.