La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento
La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento Existe una diferencia entre ser dueño de las circunstancias y esclavo de ellas. El esclavo cree que los juguetes son reales y que él no es lo bastante bueno para merecerlos. Sólo coge unos cuantos, porque tiene miedo de pedir más y se pierde casi toda la gracia y la diversión. Y a continuación, al considerar que los juguetes son reales, y al no darse cuenta de que hay muchos más, se apega a las bicocas que le han salido al paso, convirtiéndose en su esclavo. Tiene miedo de que se las quiten y no se atreve a gatear por el suelo e ir en busca de otros. El dueño sabe que puede pedir de todo. Pide lo que necesita dÃa a dÃa y no se preocupa por sobrecargarse; sabe que «hay mucho más» y que no pueden privarle de ello. Juega, y lo hace bien y se divierte jugando, y mientras juega aprende sus lecciones de la guarderÃa. Pero no se apega demasiado a los juguetes. Está dispuesto a dejar de lado los juguetes viejos y alargar la mano para coger uno nuevo. Y cuando le dicen que tiene que pasar al aula siguiente, suelta en el suelo los juguetes usados ese dÃa y con brillo en los ojos y una actitud mental confiada, entra en la nueva aula —en el Gran Desconocido—, con una sonrisa en el rostro. No está asustado, pues escucha la voz del Maestro y sabe que está allà esperándole, en la Gran Aula Siguiente.