Meditaciones
Meditaciones 31. La corte de Augusto, su mujer, su hija, sus descendientes, sus ascendientes, su hermana, Agripa[130] sus parientes, sus familiares, Ario, Mecenas, sus médicos, sus encargados de los sacrificios; muerte de toda la corte. A continuación pásate a las demás…[131], no a la muerte de un solo hombre, por ejemplo, la de los Pompeyos. Toma en consideración aquello que suele grabarse en las tumbas: «el último de su linaje». Cuántas convulsiones sufrieron sus antecesores, con el fin de dejar un sucesor, luego fue inevitable que existiera un último; de nuevo aquí la muerte de todo un linaje.
32. Es preciso compaginar la vida de acuerdo con cada una de las acciones y, si cada una consigue su fin, dentro de sus posibilidades, contentarse. Y que baste a su fin, nadie puede impedírtelo. «Pero alguna acción externa se opondrá.» Nada, al menos en lo referente a obrar con justicia, con moderación y reflexivamente. Pero tal vez alguna otra actividad se verá obstaculizada. Sin embargo, gracias a la acogida favorable del mismo obstáculo y al cambio inteligente en lo que se te ofrece, al punto se sustituye otra acción que armoniza con la composición de la cual hablaba.
33. Recibir sin orgullo, desprenderse sin apego.