Meditaciones
Meditaciones 34. Alguna vez viste una mano amputada, un pie o una cabeza seccionada yacente en alguna parte lejos del resto del cuerpo. Algo parecido hace consigo, en la medida que de él depende, el que no se conforma con lo que acaece y se separa, o el que hace algo contrario al bien común. Tú de alguna manera te has excluido de la unión con la naturaleza, pues de ella formabas parte por naturaleza. Pero ahora tú mismo te cercenaste. Sin embargo, tan admirable es aquélla, que te es posible unirte de nuevo a ella. A ningún otro miembro permitió Dios separarse y desgajarse, para reunirse de nuevo. Pero examina la bondad con la que Dios ha honrado al hombre. Pues en sus manos dejó la posibilidad de no separarse absolutamente del conjunto universal y, una vez separado, la de reunirse, combinarse en un todo y recobrar la posición de miembro.
35. Al igual que la naturaleza de los seres racionales ha distribuido a cada uno a su manera las demás facultades, asà también nosotros hemos recibido de ella esta facultad[132]. Pues de la misma manera que aquélla convierte todo lo que se le opone y resiste, lo sitúa en el orden de su destino y lo hace parte de sà misma, asà también el ser racional puede hacer todo obstáculo material de sà mismo y servirse de él, fuera el que fuera el objeto al que hubiese tendido.