Meditaciones
Meditaciones 21. La tierra desea la lluvia; la desea también el venerable aire[154]. También el mundo desea hacer lo que debe acontecer. Digo, pues, al mundo: Mis deseos son los tuyos. ¿No lo dice aquella frase proverbial: «eso desea llegar a ser»?
22. O bien vives aquí, a lo que ya estás acostumbrado, o te alejas, que es lo que querías, o mueres, y has cumplido tu misión. Fuera de eso, nada más existe. Por consiguiente, ten buen ánimo.
23. Sea claro para ti que eso es como la preciada campiña; y cómo todo lo de aquí es igual a lo que está en el campo o en el monte o en la costa o donde quieras. Pues te tropezarás con las palabras de Platón: «Rodeado de un cerco en el monte, dice, y ordeñando un rebaño balador»[155].
24. ¿Qué significa para mí mi guía interior?, ¿y qué hago de él ahora, y para qué lo utilizo actualmente? ¿Por ventura está vacío de inteligencia, desvinculado, y arrancado de la comunidad, fundido y mezclado con la carne, hasta el punto de poder modificarse con ésta?