Amor y amistad
Amor y amistad Su respuesta fue todo lo favorable que habÃamos esperado; no tuvimos ninguna dificultad en convencerla de que era imposible que amara a Graham y de que era su deber desobedecer a su padre. La única cosa que parecÃa hacerle dudar era nuestro convencimiento de que debÃa unirse a otra persona. Durante algún tiempo, declaró una y otra vez que no conocÃa a ningún joven por el cual sintiera el menor afecto; sin embargo, después de explicarle que aquello era imposible, terminó por afirmar que creÃa que el capitán M’Kenzie le gustaba más que ningún otro. Esta confesión nos satisfizo y, después de enumerar las buenas cualidades de M’Kenzie y de asegurarle que estaba locamente enamorada de él, deseamos saber si alguna vez este le habÃa declarado su afecto.
—Además de que nunca me lo ha declarado, no tengo razones para creer que haya sentido nunca algo por mà —dijo Janetta.
—De que te adora —replicó Sophia— no hay ninguna duda. El afecto debe de ser mutuo. ¿No te ha mirado nunca con admiración? ¿Alguna vez te ha apretado la mano con ternura, se le ha escapado una lágrima involuntaria y ha salido de la habitación de forma brusca?
—Nunca, que yo recuerde —replicó ella—. Siempre ha salido de la habitación cuando su visita habÃa terminado y no se ha marchado de forma brusca o sin hacer una reverencia antes.