Amor y amistad
Amor y amistad »Una vez con el dinero en la mano, decidimos dividirlo en nueve partes. La primera la destinamos a la comida, la segunda a la bebida, la tercera al alojamiento, la cuarta al transporte, la quinta a los caballos, la sexta a los criados, la séptima a los entretenimientos, la octava a la ropa y la novena a las hebillas de plata. Después de disponer de nuestros gastos para dos meses de esta forma (porque esperábamos que las novecientas libras nos duraran ese tiempo) nos dirigimos rápidamente a Londres y tuvimos la buena suerte de gastarlo en siete semanas y un día, es decir, seis días antes de lo que habíamos previsto. Tan pronto como nos desembarazamos del peso de tanto dinero, comenzamos a pensar en volver al lado de nuestras madres, pero tras escuchar accidentalmente que ambas habían muerto de hambre, abandonamos la idea y decidimos unirnos a alguna compañía de actores ambulantes, ya que siempre habíamos sentido cierta inclinación por los escenarios. Así, ofrecimos nuestros servicios a una de estas y fuimos aceptados.
»Nuestra compañía era en verdad pequeña, reduciéndose al director, a su esposa y a nosotros mismos. Claro que así éramos menos a pagar. El único inconveniente era la gran escasez de obras que podíamos representar, escasez debida a la falta de actores para interpretar papeles.