Amor y amistad
Amor y amistad Intenté consolarla de esta manera, con todos los medios a mi alcance, sin ningún resultado y, por fin, como me di cuenta de que no me escuchaba, me callé; y, dejándola con mi madre, recogí los restos del jamón y del pollo y envié a William a interesarse por el estado de Hervey. No se creía que viviera muchas horas, y de hecho murió aquel mismo día. Hicimos todo lo posible por transmitir el triste acontecimiento de la forma más tierna; sin embargo, y a pesar de todas nuestras precauciones, el sufrimiento que le produjo la noticia fue demasiado violento para su conciencia, y permaneció durante muchas horas en un intenso delirio.
Eloísa se encuentra todavía extremadamente enferma y los médicos temen que su estado empeore aún más. Es por ello por lo que nos disponemos a viajar a Bristol, donde esperamos encontrarnos en el curso de la semana que viene.
Y, ahora, mi querida Margaret, déjame que te hable un poco de tus asuntos. En primer lugar, debo informarte de que, confidencialmente, se dice que tu padre va a casarse. Me cuesta creer en una noticia tan desagradable, pero, al mismo tiempo, no puedo negarle todo crédito. He escrito a mi amiga Susan Fitzgerald para que me informe sobre el asunto; una información que, encontrándose en la ciudad, no dudo de que podrá facilitarme. No sé quién es la dama.