Amor y amistad
Amor y amistad La indisposición de Eloisa nos ha traído a Bristol en una época del año tan fuera de moda, que solo hemos podido ver a una familia educada desde que llegamos. El señor y la señora Marlowe son personas muy agradables, y están aquí a causa de la mala salud de su hijito. Puedes imaginarte que, siendo la única familia con la que se puede hablar, hemos establecido una estrecha relación con ellos; nos vemos casi todos los días y ayer cenamos en su compañía. Pasamos un día muy agradable y tuvimos una cena estupenda, aunque lo cierto es que la ternera estaba terriblemente cruda y al guiso al Curry le faltaba condimento. No pude evitar pasarme toda la cena pensando en lo mucho que me hubiera gustado poder aderezarla. Un hermano de la señora Marlowe, el señor Cleveland, se encuentra con ellos estos días. Es un joven muy atractivo y parece muy convencido de serlo. Le he dicho a Eloísa que debería conquistarlo, pero ella no parece muy entusiasmada con mi proposición. Me gustaría ver a la niña casada y Cleveland posee unos bienes nada despreciables. Quizá te preguntes por qué al considerar mis proyectos matrimoniales, no me tengo en cuenta a mí misma y solo pienso en mi hermana, pero si debo serte franca lo que más me gusta de una boda es la organización y la dirección del banquete. Por tanto, mientras pueda evitarlo, nunca pensaré en casarme, teniendo como tengo profundas razones para sospechar que para organizar mi propio banquete de bodas no dispondría de la mitad de tiempo del que dispongo para organizar el de mis familiares.