Amor y amistad
Amor y amistad Este monarca se distinguió solo por su belleza y por su valor, de los cuales el retrato que aquà ofrecemos y su intrépido comportamiento —casarse con una mujer cuando estaba comprometido con otra— deben ser pruebas suficientes. Su esposa fue Elisabeth Woodville, una viuda que —¡pobre mujer!— después fue confinada en un convento por ese monstruo de la iniquidad y la avaricia que fue Enrique VII. Una de las amantes de Eduardo fue Jane Shore, que cuenta con una obra sobre su vida, pero debo decir que se trata de una tragedia y que, por lo tanto, no merece la pena leerla. Después de llevar a cabo todas estas nobles acciones, su majestad murió y le sucedió su hijo.
EDUARDO V
Este desafortunado prÃncipe vivió tan poco que nadie tuvo tiempo de pintar su retrato. Fue asesinado por las maquinaciones de su tÃo, de nombre Ricardo III.
RICARDO III