Amor y amistad
Amor y amistad Mi Augusta tiene 17 años y su hermana es apenas un año más pequeña. Quiero pensar que su educación ha sido tan buena que no perjudicará su aparición en el mundo, y tengo múltiples razones para creer que el Mundo no perjudicará su educación. Realmente son unas niñas muy dulces; inteligentes sin afectación; dotadas pero sencillas; despiertas pero sumisas. Como su aprendizaje en todo ha discurrido simultáneamente, no voy a considerar la diferencia de edad, y me propongo presentarlas en sociedad al mismo tiempo. Esta misma tarde se ha fijado su primera entrée en la vida, y vamos a tomar el té con la señora Cope y su hija. Me alegro por mis hijas de que no nos encontremos con nadie más, porque sería difícil para ellas entrar en un círculo demasiado grande el primer día. Pero iremos poco a poco. Mañana vendrá a tomar el té la familia del señor Stanly, y quizá las señoritas Phillip se unan a ellos. El martes vamos a cenar a Westbrook. El jueves recibimos en casa. El viernes vamos a un concierto privado en casa de sir John Wynne, y el sábado esperamos a la señorita Dawson por la mañana, con lo cual se habrá completado la introducción a la vida de mis hijas. Cómo soportarán tanta disipación, no lo sé. No tengo miedo por su espíritu, solo temo por su salud.