Amor y amistad
Amor y amistad SREPH.— ¡Ay, amigo mÃo, solo tengo una falsa guinea con la que pretendo atender mis gastos en la ciudad! Pero a cambio puedo darte una carta sin dirección que recibà de Cloe.
POST.— Acepto su oferta, señor.
Fin del primer acto.
CARTA DE UNA JOVEN DAMA
CUYOS SENTIMIENTOS, DEMASIADO INTENSOS PARA RAZONAR, LA LLEVARON A COMETER ERRORES QUE SU CORAZÓN NO APROBABA
Muchas han sido las preocupaciones y vicisitudes de mi vida pasada, querida Ellinor, y el único consuelo que tengo ante tanta amargura es que, al examinar detenidamente mi conducta, estoy convencida de que las he merecido todas.
Maté a mi padre cuando era muy pequeña, después maté a mi madre, y ahora me dispongo a asesinar a mi hermana. He cambiado tantas veces de religión que en estos momentos no tengo ni idea de si me queda alguna. He actuado como testigo perjuro en todos los juicios públicos que se han celebrado en los últimos doce años y he falsificado mi propio testamento. En resumen, no hay un solo crimen que no haya cometido. Pero ahora pretendo reformarme. El coronel Martin, de la guardia montada, me ha estado cortejando y pensamos casarnos en unos dÃas. Como nuestro noviazgo ha sido un tanto particular, te haré un relato sobre él.