Amor y amistad
Amor y amistad —Procedo del norte de Gales, donde mi padre es uno de sus sastres más principales. Teniendo una familia muy numerosa, no le costó mucho que una hermana de mi madre, una viuda bien situada, que posee una taberna en un pueblo vecino al nuestro, le convencieran de que esta última me tomara a su cargo y corriera con los gastos de mi educación. En consecuencia, he vivido con ella los últimos ocho años de mi vida, durante los cuales contrató para mà a los más cualificados maestros, los cuales me enseñaron todas las cosas que debe conocer una persona de mi sexo y de mi rango. Bajo su tutela aprendà baile, solfeo, dibujo y varios idiomas, gracias a lo cual me convertà en la hija de sastre mejor educada de Gales. Nunca hubo una criatura más feliz que yo, hasta que hace medio año…, pero quizá deberÃa haberles dicho antes que la propiedad más importante de nuestra vecindad pertenece a Charles Adams, el propietario de la casa de ladrillo, aquella casa que ven ustedes.
—¡Charles Adams! —exclamó la asombrada Alice—. ¿Conoce usted a Charles Adams?
—SÃ, señora, para mi desgracia. Vino hará medio año a cobrar las rentas de la propiedad que acabo de mencionar. Fue entonces cuando le vi por primera vez. Como parece conocerle, señora, no necesito describirle lo maravilloso que es. No pude resistir sus encantos…
