Amor y amistad
Amor y amistad No fue hasta el momento del regreso cuando Kitty se dio cuenta de la frialdad de Camilla; una frialdad que habÃa recalcado tanto que era imposible que pasara totalmente desapercibida. Cuando se encontraban sentadas en el coche con las otras dos damas, la indignación de la señorita Stanley no pudo contenerse más y esta pasó a las palabras, desahogándose de la siguiente manera:
—¡Tengo que decir que no habÃa estado en un baile más estúpido en mi vida! Pero es siempre asÃ. Siempre me desilusionan de una forma u otra. Ojalá no existiesen cosas como estas.
—Siento mucho que no se haya divertido, señorita Stanley —dijo la señora Percival, irguiéndose con dignidad—. Estoy segura de que todo se ha hecho con la mejor intención. Si es usted tan difÃcil de complacer, me imagino que su mamá tendrá poco ánimo para llevarla a otro.
—Señora, no sé lo que quiere decir con eso de que mi mamá me lleve a otro. Ya estoy en edad casadera[45].
—¡Oh!, querida señora Percival —dijo la señora Stanley—, no crea todo lo que mi Camilla dice. A veces está tan excitada que habla sin pensar. No creo que nadie haya estado nunca en un baile más elegante y agradable. Estoy segura de que es eso lo que quiere decir.